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Causas de beatificación y canonización

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El inicio de una causa de beatificación y canonización

Quisiera aclarar inmediatamente una cuestión en la cual me he visto implicado varias veces: de parte de algunos existe la falsa convicción de que iniciar una Causa de este tipo equivalga a beatificar a alguien; y en consecuencia, dudan en emprender tal iniciativa. Es necesario, en cambio, tener en cuenta que principiar un “proceso” significa “proceder” a recoger las pruebas (testimonios orales y documentos escritos) que luego constituirán el material de discusión necesaria para que los supremos jueces romanos – nos referimos a los Cardenales y al Santo Padre – puedan emitir un fundado juicio al respecto, sobre la oportunidad de beatificar a aquel Siervo de Dios. De cuanto apenas dicho, se deduce que dudar en abrir una Causa significa perjudicarla, porque con le paso del tiempo aumenta el riesgo de pérdida de las pruebas, particularmente con la muerte de los mejores testigos.

Para la recolección de las pruebas es designado un tribunal particular, en el sentido en que sus miembros, nombrados ad hoc por el obispo, una vez terminada su labor y enviadas las actas a Roma, decaen de sus respectivos roles.
Por específico y expreso nombramiento del juez ordinario, es decir del Obispo de la diócesis en la cual se abrirá la Causa, formarán el tribunal investigador los siguientes miembros: el delegado episcopal (que será un sacerdote), que hará las veces del Obispo y, consecuentemente, supervisará la aplicación de la ley canónica como corresponde; el promotor de justicia (que también será un sacerdote), que es quien generalmente interroga a los testigos; un notario de actas (no sacerdote), a menudo ayudado por un notario adjunto, para garantizar la presencia constante de al menos uno de los dos, y encargado de autenticar las actas, de redactar la relación y de transcribir las actas: este servicio – así como el de notario – puede ser realizado por cualquier fiel.
Además de los miembros de dicho tribunal, ejercerán también sus funciones dos comisiones cuyos miembros serán nombrados también por el mismo Obispo. La primera es la comisión histórica, formada ordinariamente por al menos tres miembros expertos en ciencias histórico-archivistas, quienes tendrán la tarea de recoger los documentos relativos al Siervo de Dios, después de haberlos buscado en todos los archivos donde consideren que pudiesen existir. Al final, al presentar el fruto de su búsqueda, redactarán juntos un único reporte. La segunda comisión es la teológica, formada por dos teólogos que tendrán como cometido analizar los escritos editados del Siervo de Dios, ya sea para verificar que no haya en ellos nada contra la fe, la moral y las buenas costumbres, o para ilustrar los elementos constitutivos de su espiritualidad característica. Los comisarios teólogos, al contrario de los comisarios históricos, redactarán reportes individuales.

En cuanto a la definición de los diferentes promotores de una Causa de beatificación, aquellos que toman la iniciativa de promoverla, mantenerla económicamente y llevarla hasta el deseado objetivo, se llaman “Actores”, de “Actio”, “Agere” y otros. Los cuales, sin embargo, para ver reconocido su derecho de ver aceptada la santidad del Siervo de Dios, se sirven de un postulador, figura que podría compararse a la del procurador en campo civil –, que es quien se encarga de cuidar los intereses de los actores, no solamente ante el tribunal de investigación mientras la causa se encuentra en fase diocesana, sino también ante los demás tribunales eclesiásticos y, si se trata de un postulador aceptado por Roma, también ante la Congregación de las Causas de los Santos.

El Obispo competente para instruir una Causa de beatificación es el Obispo del lugar en el cual el siervo de Dios concluyó su camino terreno; ahora bien, si el Obispo por un motivo bien preciso (penuria de personal, instalaciones inadecuadas, hostilidad preconcebida de la población contra ese tipo de Causas, etc.) se diera cuenta de no poder asumir una tal responsabilidad, puede pedirle a otro Obispo de hacerlo en lugar suyo (“competentia fori”). En ese caso, ambos escribirán a Roma, uno motivando la renuncia y el otro la aceptación: si las motivaciones fueran consideradas válidas, la Congregación de las Causas de los Santos extenderá el decreto de traslado de la competencia, por medio del cual el proceso podrá llevarse a cabo en la diócesis sustitutiva.

Sólo después de aclarada la cuestión sobre el tribunal competente, el postulador podrá escribir el suplex libellus, es decir el documento con la formal petición del Obispo para formar un tribunal e iniciar todos los procedimientos necesarios para ordenar el desarrollo de un proceso de beatificación. Antes de dar oficialmente su aprobación, el Obispo deberá cumplir requisitos bien precisos, el primero de los cuales es consultar a Roma para ver si no existen impedimentos en el epígrafe contra la santidad de vida o la prueba de virtud en grado heroico del Siervo de Dios; – el así llamado nihil obstat – pidiendo, luego, a sus hermanos Obispos de la Conferencia Episcopal, al menos a la Regional, su anuencia a la iniciativa que está por iniciar.
Es necesario tener presente que si el Siervo de Dios de quien se quiere promover la Causa  pertenece a una orden o a una congregación religiosa, ningún miembro de ellas podrá tener un papel activo en el tribunal, ni podrá formar parte de las dos comisiones de las que antes hemos hablado; lo único que podría permitirse sería la presencia de uno de ellos entre los miembros de la comisión histórica, por el hecho de poder ofrecer una ayuda eficaz en la búsqueda de documentación en el ámbito de la propia familia religiosa.

La preparación de la lista de los testigos para interrogar es responsabilidad del postulador; en la cuidadosa selección de las personas que serán elegidas tiene que tener presente, ante todo, la extensión temporal: un testigo cuanto más cubre con su propio conocimiento directo la vida de un Siervo de Dios, ofrece más garantía de éxito a una Causa. Esto es válido no sólo para la reconstrucción de su vida, sino sobretodo para la prueba del grado en que fue ejercida cada virtud: una larga comunión de vida, con la consecuente observación directa de las actitudes del interesado en las diversas circunstancias es el mejor modo de evaluar la santidad de un Siervo de Dios.
Bien consciente de esta realidad, la Congregación de las Causas de los Santos anima a interrogar lo más pronto posible a los testigos más ancianos, para no perder pruebas importantes (“ne pereant probationes”). Serán testigos también los comisarios históricos, no para responder al cuestionario general, sino para aquellas pocas preguntas conectadas con el trabajo hecho. Serán convocados directamente  por el tribunal y, por tanto, tendrán la categoría de “testes ex officio”.

Es necesario recordar que el juramento que los testigos emitirán de decir la verdad antes y después de su deposición constituye, de un lado, una seria advertencia a responder con veracidad y, del otro, garantiza que sus declaraciones correspondan a la verdad. Es de tener presente que el número de los testigos generalmente asciende a algunas decenas, y de la comparación de las respuestas que cada uno haya dado sobre un mismo hecho, es fácil darse cuenta de una declaración falsa.
Antes de dar inicio a la deposición de los testigos, el Obispo deberá emanar un edicto en el cual, anunciando el inicio de la Causa, invitará a las personas que tengan algo que declarar – ya sea a favor o en contra del Siervo de Dios en cuestión – a presentarse para testificar. También las personas que sean en posesión de escritos del Siervo de Dios en cuestión serán invitadas a entregarlos.
El tiempo en el que una Causa de beatificación puede iniciarse ha sido fijado, ya desde el C.I.C. de 1917, en treinta años. Nunca será demasiado exhortar a que se respete este límite – por las razones que hemos ya expuesto – tanto que, si fuese superado, sería necesario conducir una especial investigación que lleve a  concluir que el retraso no se ha debido a dolo, fraude o negligencia culpable.

En cuanto al aspecto económico, la legislación canónica en materia de causas de beatificación y canonización no establece cantidades precisas, honorarios o particulares retribuciones que pagar a cada persona que trabaja fuera del Dicasterio; establece, más bien, exactamente la cantidad de los gastos inherentes a las varias discusiones que se llevan a cabo en su ámbito. Por el mismo hecho que a la Congregación de las Causas de los Santos no le competen los pagos fuera de ella, no indica el monto de los honorarios que hemos apenas mencionado. Cualquiera puede entender el motivo de esto reflexionando sobre factores contingentes tales como: es muy elevada diferencia que hay entre una Causa y otra; nadie puede saber con anticipación si nuestro Dicasterio pedirá suplementos de investigaciones canónicas, teológicas o médicas. Hay que tener presente también que con frecuentemente se exigen largas y complejas traducciones; además, los gastos de impresión varían mucho de acuerdo con la dimensión de la Causa, etc., etc. Es por todos estos motivos que la Congregación de las Causas de los Santos se limita, sabiamente, a prescribir que cada Causa pueda disponer de un propio fondo económico del cual el Postulador pueda retirar el dinero necesario para afrontar los gastos que se irán presentando. Se entiende implícitamente que el Postulador debe estar siempre listo a rendir cuentas a los Actores de todas las entradas y salidas, todas las veces que ellos se lo soliciten.


Lista de las Causas tratadas o actualmente en curso, sobre todo las más conocidas

Papa Juan XXIII
Carlos I de Asburgo, Emperador de Austria y Rey de Hungría
Cardinal Terence James Cooke
Cardenal Pedro La Fontaine
Cardenal Conde von Galen
Cardenal José Mindszenty
Cardenal Juan Enrique Newman
Cardenal Luis Stepinac
Arzobispo Fulton Sheen
Obispo José Vicente McCauley
Obispo Miguel Wittmann
Obispo Francisco-José Rudigier
Ana Catalina Emmerick
Abad Francisco Stock
Mary Ward
Maria de Mandat-Grancey
Conde Bernardo von Baden
Obispo Frederic Baraga
P. Stanley Rother
P. Augusto Tolton
P. Emil Kapaun
P. Patrick Peyton
Obispo Maximilian Kaller
Eugen Bolz
Don Augustyn Hieber
Anna Kolesarova
P. Engelmar Unzeitig

Fundadores/Fundadoras

Andrés Bassette

Oratorio de San José en Montreal

Luis Braghi

Isntituto de las Hermanas de Santa Marcelina

Pedro Bonhomme

Congregación de Hermanas de Nuestra Señora del Monte Calvario

María Teresa Bonzel

Instituto de las Pobres Hermanas Franciscanas de la Adoración Perpetua de Olpe

Hildegarda Burjan

Caritas Socialis

Catalina Aurelia Caouette

Congregación de las Hermanas Adoradoras de la Pereciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

Gwen Cecilia Coniker

Apostolado para la Consagración Familiar

Enriqueta Delille

Congregación de las Hermanas de la Sagrada Familia

Teresa Dudzik

Hermanas Franciscanas de Chicago

Madre San Luis de Lamoignon

Congregación de Hermanas de la Caridad de San Luis

María Kaupas

Hermanas de San Casimiro

Paulina von Mallinckrodt

Hermanas de la Caridad Cristiana

Angelina McCrory

Hermanas Carmelitas de los Ancianos y de los Enfermos

María Merket

Hermanas de Santa Isabel

Clelia Merloni

Instituto de las Apostoles del Sagrado Corazón de Jesús

Max José Metzger

Fraternidad Una-Sancta

Ángela Molari

Instituto de las Hermanas de la Inmaculada Concepción

Basilio Moreau

Congregación de la Santa Cruz

Pablo José Cardini

Congregación de Hermanas Franciscanas de la Sagrada Familia

Marie Léonie Paradis

Congregación de las Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia de Sherbrooke

Eugène Prévost

Congregación de las Oblatas de Betania

Domenica Solari
Dominga Solari

Congregación de Hermanas Dominicas de Santa Catalina. “La Pequeña Casa de la Divina Providencia”

Juana Solimani

Congregación de Monjas Romitas de San Juan Bautista

Juan Evangelista Wagner

Fundación de Regens Wagner

María Ward

Congregatio Iesu

P. Michael McGivney

Caballeros de Colón

P. Thomas F. Price e Obispo James A. Walsh

Sociedad misioneras estadounidense de Maryknoll

P. Simpliciano della Natività Maresca

Fundador de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones

Fr. Edward J. Flanagan

Fundador de Boys Town

Maria Anna Lindenberg (Madre Teresa de Jesús)

Fundador del Carmelo de Allentown (EE.UU.)

 

Causas llevadas a la beatificación

3 Capellanes (Prassek, Hermann, Müller) de Lubecca (Mártires)

25 de junio de 2011

Alemania

Luis Andritzki (mártir)

13 de junio de 2011

Alemania

Jorge Häfner (mártir)

15 de mayo de 2011

Alemania

Juan Enrique Newman

19 de septiembre de 2010

Inglaterra

Gerardo Hirscfelder (mártir)

19 de septiembre de 2010

Alemania

Pierina De Micheli

30 de mayo de 2010

Italia

Luis Constantino Meslényi

6 de noviembre de 2009

Hungría

Francisco Jägerstätter (mártir)

26 de octubre de 2007

Austria

María Merket

30 de septiembre de 2007

Polonia

Basilio Moreau

15 de septiembre de 2007

Francia

José Cardini

22 de octubre de 2006

Alemania

Luis Braghi

30 de abril de 2006

Italia

Card. Augusto von Galen

9 doctubre de 2005

Alemania

Ana Catalina Emmerick

3 de octubre de 2004

Alemania

Emperador Carlos I de Asburgo

3 de octubre de 2004

Austria

Pedro Bonhomme

23 de marzo de 2003

Francia

Liduina Meneguzzi

20 de octubre de 2002

Italia

Ignacio Maloyan

7 de octubre de 2001

Armenia

Nicolás Gross (mártir)

17 de octubre de 2001

Alemania

Eutimia Üffing

7 de octubre de 2001

Alemania

Tomás Reggio

3 de octubre de 2000

Italia

Ana Schäffer

7 de marzo de 1999

Alemania

Teodora Guerin

25 de octubre de 1998

Estados Unidos de América

Jacobo Kern

21 de junio de 1998

Austria

Carlos Leisner (mártir)

23 de junio de 1996

Alemania

Agustín Ruscelli

7 de mayo de 1995

Italia

Mère Saint-Louis de Lamoignon

27 de mayo de 2012

Francia

Mons. Carl Lampert (mártir)

13 de noviembre 2011

Austria

Hildegard Burjan

29 de enero 2012

Austria

 

Causas llevadas a la canonización

Andés Bassette

17 de octubre de 2010

Canadá

Teodora Guerin

25 de octubre de 1998

Francia

Benedicta Cambiagio Frassinello

19 de mayo de 2002

Italia

Cresencia Höss

25 de novembre de 2001

Alemania

Agustín Ruscelli

10 de junio de 2001

Italia

Luis Scrosoppi

10 de junio de 2001

Italia

Agustina Pietrantoni

19 de abril de 1999

Italia

S. Anna Schaeffer

21 de octubre de 2012

Alemania

 

Durante los más de 35 años de experiencia con que cuenta nuestra Oficina Legal, hemos patrocinado Causas en todo el mundo. No sólo nos encargamos de recibir de las varias diócesis las actas de los procesos, y también de preparar, con el acuerdo de los Relatores, las Positiones que deberán discutirse en Roma, sino que también estamos directamente involucrados en ayudar a los tribunales eclesiásticos  durante la fase diocesana. En efecto, a través de las frecuentes visitas que le hacemos, instruimos las Causas de beatificación con seria atención en el proceso sobre las virtudes, el martirio y el milagro.

Con cuanto mencionado, es evidente que existe de nuestra parte la disponibilidad para aceptar la tarea de Postulador y para instruir las Causas de beatificación y canonización en todo el mundo. Estamos también disponibles a responder a las preguntas sobre el proceso de una Causa de beatificación y canonización, teniendo siempre presente que nuestras respuestas son el fruto de nuestra experiencia.

Si desean recibir ulteriores informaciones o aclaraciones sobre todos los diferentes aspectos antes aludidos, pueden contactarnos por e-mail.